Las Hijas de los faraones
Las Hijas de los faraones LA ISLA DE LAS SOMBRAS
Todos se volvieron mirando hacia la margen izquierda, donde, sobre un altozano, se levantaba una construcción de formas macizas, formada por bastantes torres de paredes lisas y con sus cúpulas erizadas con toscas almenas, todo ello encerrado por gruesas murallas que parecían bastiones.
Los egipcios de aquellas remotas épocas habían cuidado mucho las construcciones de sus gigantescos monumentos, pero no descuidaban sus fortificaciones, aunque ninguna de ellas hubiese dado pruebas de resistir largamente los ataques de los invasores, que se lanzaron sobre Egipto durante las últimas dinastías.
En esto eran muy inferiores a los incas del Perú y a los aztecas de Méjico, aunque llegaron a construir bastantes, incluso formidables, especialmente en Abydos, donde subsisten todavía muchos restos con varias troneras, puertas abiertas a grandes trechos que proporcionaban accesos a tortuosos corredores construidos en el grueso de las paredes, llenos de trampas para el enemigo que conseguía penetrar en su interior.
