Las Hijas de los faraones
Las Hijas de los faraones Durante algunos momentos permaneció perplejo, manteniendo sus ojos fijos constantemente en aquella extraña joya, a la vez que tornábase pálido su color, que era sólo algo bronceado sin llegar a ser tan obscura su piel como la de los modernos fellah, es decir tan morena como la de los campesinos o la de los beduinos del desierto.
—Sà —replicó con un tono que demostraba su profunda angustia—, esto es el sÃmbolo del poder sobre la vida y la muerte, que sólo los Faraones pueden llevar. Ounis me lo ha enseñado varias veces esculpido en las estatuas de las pirámides y en la frente del Gran Kahfri Osiris. ¿Quién debe ser la muchacha que ha salvado de las fauces del cocodrilo?
Se paso nuevamente la mano por la frente bañada en sudor, luego siguió diciendo:
—Lo recuerdo, esta joya brillaba en medio de su pelo cuando la saqué del agua.
El hermoso rostro del joven expresaba una angustia indescriptible.
