Los dos tigres
Los dos tigres A pesar de que la tripulación era mucho menos numerosa que la de los grabs, aunque sí más preparada y valiente que los bengalíes, el Mariana había salido del encuentro con poco perjuicio, como había dicho el Tigre de Malasia.
Y aunque el cañoneo de los mirines había sido furibundo, no había sufrido daño alguno de importancia que le obligase a ir a un astillero; todas las averías eran fáciles de reparar, pues se reducían a cuerdas rotas, a unos cuantos agujeros en las velas y un peñol astillado.
El blindaje del casco, aunque de poco espesor, había sido suficiente para rechazar las balas de a libra de los cañones de bronce y de cobre.
No obstante, habían resultado muertos siete hombres bajo el fuego de las carabinas, y otros diez habían sido llevados a la enfermería heridos de más o menos gravedad. Pérdidas pequeñas, comparadas con las sufridas por las tripulaciones de las naves enemigas, considerablemente diezmadas por el fuego de las culebrinas, hábilmente dirigidas por Yáñez y sus artilleros.
La victoria había sido completa. El grab que había puesto la quilla al aire terminó por hundirse del todo. El otro quedó reducido a un estado tal, que no le era posible intentar nada; además, había embarrancado.
