Los dos tigres

Los dos tigres

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

32. Hacia Delhi

Al oír aquellos gritos, Sandokán, Yáñez y sus compañeros se habían detenido. Precipitadamente, cargaron de nuevo las carabinas y se lanzaron por detrás de los árboles.

Apenas se habían resguardado, cuando vieron llegar corriendo como un desesperado al cornac. El pobre hombre parecía invadido por un enorme terror, y de cuando en cuando miraba hacia atrás, como sí temiera verse alcanzado por alguien.

—¿Qué es lo que tienes? ¿Quién te amenaza? —le preguntó Bedar, dirigiéndose hacia él.

—¡Allá! ¡Allá! —contestó el cornac, con voz ahogada.

—¡Bueno! ¡Explícate!

—¡Un elefante montado por varios hombres!

—¡Ese debe, ser el que faltaba! —dijo Sandokán, que se había reunido con ellos—. Habrá ido a atravesar el río por otro lugar más alejado, para cogernos por la espalda.

—¿Y en dónde se han detenido?

—Cerca del mío.

—¿Te han visto huir?

—Sí, sahib; y me han gritado que me detuviera, amenazándome con hacer fuego sobre mí. ¡Se llevarán a «Djuba», señor, y yo quedaré arruinado!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker