Los dos tigres
Los dos tigres Estaba a punto de ponerse el sol tras las altas cúpulas de las pagodas de la ciudad negra, cuando la ballenera se separó del prao, remontando el rÃo a impulsos de los ocho remeros malayos, que habÃan sido escogidos entre los más robustos de la tripulación.
Kammamuri, Sandokán y Yáñez, disfrazados de musulmanes kolkares, iban sentados a popa, y próximo a ellos se hallaba Sambigliong, el ayudante de campo del audaz pirata.
No llevaban arma alguna a la vista, pero, a juzgar por ciertos bultos de las casacas, se podÃa adivinar que iban bien provistos, tanto de armas de fuego como de armas blancas.
En su rápida marcha, la ballenera sorteó el strand de la ciudad blanca, la vÃa más hermosa y frecuentada de Calcuta, que se prolonga hasta la explanada del fuerte William, y está flanqueada por palacios y jardines dignos de una ciudad como Londres; después pasó ante los muelles, donde se sucedÃan los elegantes palacetes llamados bungalows, rodeados de graciosos jardincillos, y al cabo de una hora larga llegó frente a la ciudad negra.
