Los Misterios de la jungla negra
Los Misterios de la jungla negra Negapatnan obedeció, haciendo tintinear las cadenas que le aprisionaban las muñecas. Bharata se colocó a su lado poniéndose delante un par de pistolas.
—Has dicho que me conocÃas —dijo el capitán Macpherson fijando en el indio una mirada aguda como la punta de un alfiler—. ¿Cómo es que me conoces?
—Te vi varias veces en Calcuta. Una noche incluso te seguà esperando estrangularte, pero me falló el golpe.
—¿Recuerdas la noche en que mi hija fue raptada? —preguntó el capitán.
—Como si fuese ayer. Era la noche del 24 de agosto de 1853. Negapatnan estuvo siempre a la cabeza de todas las empresas de los thugs —dijo el indio con orgullo—. Fui yo el que desencajó la ventana y raptó a tu hija.
El capitán se contuvo a duras penas oyendo aquella declaración, hecha con un cinismo que resultaba incluso ofensivo. Y con voz alterada por la emoción y la ira replicó:
—¡Dime dónde está mi hija, Negapatnan…!
El indio permaneció impasible como una estatua de bronce.
—Te daré la vida, Negapatnan.
El indio continuó callado.