Los Misterios de la jungla negra
Los Misterios de la jungla negra —Hábil e infalible —dijo el viejo thug.
—Me marcho.
—Una pregunta antes —dijo Tremal-Naik—. Una vez que hayamos logrado matar al capitán, ¿creéis que la expedición no se intentará ya?
—No habrá otro hombre tan audaz y tan emprendedor como para guiar una expedición a través de las sunderbunds. Muerto él, ya no amenazará ningún peligro a Raimangal.
Dicho esto, el faquir se puso de nuevo en camino, siguiendo las sinuosidades de la orilla, y desapareció en seguida bajo la sombra de los borasos[23] de hojas de abanico.