Los Misterios de la jungla negra
Los Misterios de la jungla negra —He oÃdo hablar de la vieja pagoda —dijo el dondy—. No creo que el túnel acabe aquÃ.
—Si fuese asÃ, serÃa la muerte para nosotros —dijo Tremal-Naik—. Los cipayos no tardarán en descubrir el pasadizo.
En aquel momento divisaron a Windhya, que corrÃa rápidamente para llegar hasta ellos.
—Ya está hecho —dijo apagando su antorcha—. Ahora estamos ya seguros de que no nos seguirán.
—¿Por qué? —preguntó Tremal-Naik.
—La bodega está llena de agua y nadie podrá descubrir la plancha.
—¿Adonde vamos ahora? —preguntó el dondy—. Aquà ya no hay más pasadizos.
—Yo sé dónde se encuentra el pasadizo —respondió Windhya.
Tomó una antorcha y estaba a punto de examinar las paredes de la caverna cuando una espantosa detonación se oyó resonar en lontananza. La sacudida en el suelo fue tal que una considerable cantidad de piedras se soltaron de la bóveda, cayendo con gran estrépito.
Afortunadamente los cuatro indios, que se habÃan dado cuenta a tiempo del derrumbamiento, se habÃan lanzado precipitadamente al túnel, arrastrando con ellos al prisionero.
—¿Qué ha sucedido? —preguntó Tremal-Naik—. ¿Habrán hecho estallar una mina?