Los Náufragos del Liguria

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CAPÍTULO XII

LOS MONOS PESCANDO CANGREJOS

HABÍAN transcurrido diez días desde la captura del pequeño «mias», y todavía nuestros Robinsones no se decidieron a abandonar la costa para intentar una exploración de los grandes bosques del Sur, en los cuales podrían encontrar preciosos y múltiples recursos. Sin embargo durante ese tiempo no habían estado ociosos.

Fabricaron diversos objetos que les eran indispensables: una mesa, asientos y recipientes, empleando para ello bambúes gigantes; hamacas cómodas, con trozos de velas; un conducto para el agua, que partía del manantial descubierto en medio del bosque y desaguaba en el recinto. Además, roturaron un trozo de tierra con los azadones construidos con las astas de hierro de los pañoles, y socavaron varias trampas; pero sin resultado alguno, pues parecía que los grandes animales salvajes habían abandonado aquella costa.

Sin embargo, resolvieron coger algunos pájaros, con objeto de encerrarlos en una pajarera, que con gran paciencia, empleando fibras de «rotang» y bambúes jóvenes, había hecho el marinero.

Para apoderarse de las aves se procuraron una liga muy fuerte, extraída de la «giunta wan» («Erceolea elástica»), planta trepadora perteneciente a la familia de las apocináceas, y que contiene una especie de goma, que los malasianos utilizan precisamente para cazar vivos a los pájaros.


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