Los Náufragos del Liguria
Los Náufragos del Liguria LAS DEVASTACIONES DE LOS PIRATAS
AL llegar a unos veinte pasos de la cabaña aérea, los marineros del «tia-kan-ting» se detuvieron y montaron sus mosquetones, alzándose sobre las puntas de los pies para ver si había alguien tendido en la plataforma.
No habiendo visto a nadie, y no oyendo tampoco rumor alguno, rodearon la construcción; uno de ellos, el más ágil y más atrevido, cogió la percha y comenzó a subir.
Sus compañeros tenían las armas en alto, prontas para responder al primer ataque; por su parte la barca, que se había acercado a la rada. Apuntaba con sus culebrinas.
El hombre llegó enseguida a la plataforma y entró en la habitación. Poco después salía dando voces como encolerizado.
Cambió algunas palabras con sus compañeros, que parecían hallarse también llenos de coraje. Enseguida se puso a tirar abajo los poquísimos víveres que había dentro de la cabaña, mientras los demás saqueaban lo que había quedado dentro de los cobertizos.
