Los Náufragos del Liguria
Los Náufragos del Liguria EL HURACÁN
LA situación de los Robinsones era bastante grave, pues los piratas, furiosos con la muerte de sus cuatro compañeros, parecían decididos a vengarlos y a intentarlo todo para poner la mano encima a los habitantes de la isla.
Como eran muchos y estaban armados de fusiles, y tenían además piezas de artillería, aunque fuesen pequeñas, no se podía fiar mucho en la resistencia que pudieran oponer a las embestidas de los asaltantes las masas de piedra que obstruían la galería. Sin embargo, los tres valientes náufragos del «Liguria» no parecían inquietos.
En lugar de perder el tiempo en discutir acerca de los mejores medios de defensa, continuaban trabajando con energía.
No satisfechos con haber cerrado la galería primera, acumularon otros obstáculos cerca de la segunda, que conducía a la última gruta. Como dicha galería era muy estrecha y más tortuosa que la otra, se prestaba mejor a la defensa, pues no podían entrar los asaltantes más que de uno en uno.
Terminados todos los preparativos, volvieron a la caverna primera para informarse de lo que hacían los piratas.
