Los Náufragos del Liguria
Los Náufragos del Liguria EL VARADERO DE LA CHALUPA «ROMA»
DURANTE todo el día y toda la noche el huracán siguió reinando sin interrupción, levantando olas de monstruosa altura, arrancando numerosos árboles, especialmente a lo largo de la costa, e inundando los terrenos bajos. El trueno no calló un instante, con gran susto de los animales encerrados en la caverna.
Los Robinsones, aun cuando desearan ardientemente visitar la costa septentrional para apreciar la gravedad de los daños y asegurarse de si los piratas habían descubierto los viveros, cosa que temían, no se determinaban a abandonar su refugio.
Al día siguiente, un fuerte golpe de viento del Este arrojó las nubes al Oeste, y el sol volvió a lucir.
Sabiendo que el buen tiempo debía de durar muy poco, por la proximidad de la estación de las lluvias, los náufragos del «Liguria» aprovecharon aquella tregua para ir a la costa.
Engancharon la babirusa al carretón, y, siguiendo el descampado, se dirigieron hacia el sitio donde dos días antes se elevaba la elegante y atrevida cabaña aérea.
