Los Tigres de la Malasia
Los Tigres de la Malasia -¡Bribón! ¿Ha salido acaso del fondo del mar esta mañana? ¡Es usted un imbécil! Ha dado un falso golpe de barra para detener el Mariana
-¿Para qué, señor?
-¿Qué sé yo? Pudiera suceder que estuviese de acuerdo con esos enemigos misteriosos que han sublevado a los dayakos.
-Yo nunca he tenido relaciones más que con mis compatriotas. señor.
-¿Cree usted que podemos desencallar?
-Sí, señor; en la marea alta.
-¿Hay muchos dayakos en el río?
-No lo creo.
-¿Sabe si tienen buenas armas?
-No les he visto más que algunos fusiles.
-¿Qué será lo que les habrá hecho sublevarse?murmuró Yáñez-. Aquí hay un misterio que no acierto a desentrañar, aun cuando el Tigre de la Malasia se obstine en ver en todo esto la mano de los ingleses. Esperemos a ver si llegamos a tiempo de conducir a Mompracem a Tremal-Naik y a Damna antes de que los rebeldes invadan sus plantaciones y destruyan sus factorías. Veamos si podemos dejar este banco sin que la marea alcance el máximum de su altura.
