Los Tigres de la Malasia
Los Tigres de la Malasia Yáñez salió de la cámara y subió al puente, mientras que el mestizo ejecutaba la orden recibida, sin que por su parte el malayo se atreviera a resistirse.
CAPÍTULO V
El Mariana había rebasado ya la zona del incendio, y en aquel momento navegaba entre dos orillas llenas de verdor, en las cuales los duriones, los árboles de alcanfor, los sagús, los plátanos de hojas gigantescas y las espléndidas arenghas sacaríferas entrelazaban sus ramas.
Había servido de barrera al fuego por aquel lado un riachuelo que desaguaba en el Kabataun.
Calma absoluta reinaba en ambas riberas, por lo menos en aquellos instantes. No debían haber llegado hasta allí los dayakos, porque se veían una porción de aves acuáticas bañarse tranquilamente, señal evidente de que se creían seguras.
