Los Tigres de la Malasia
Los Tigres de la Malasia -Esto es un misterio, mi querido Sambigliong, que ni Sandokán ni yo hemos logrado aclarar hasta ahora. Ese imprevisto estado de ira contra Tremal-Naik debe tener un motivo que ignoramos; pero seguramente alguien ha procurado darle aire para que el incendio sea mayor.
-¿Correrán verdadero peligro Tremal-Naik y su hija Damna?
-El mensajero que ha enviado a Mompracem ha dicho que se hallan en armas todos los dayakos y como poseÃdos de locura, que han saqueado e incendiado tres factorÃas, y que hablaban de matar a Tremal-Naik.
-Y sin embargo no hay en toda la isla mejor hombre que él- dijo Sambigliong-. No comprendo cómo esos bribones arruinan y saquean sus propiedades.
-Algo sabremos cuando lleguemos al kampong de Pangutarang. La aparición del Mariana calmará un poco a los dayakos, y si no deponen las armas, los ametrallaremos como merecen.
-Y conoceremos el motivo del levantamiento.
-¡Oh!- exclamó de pronto Yáñez, que habÃa vuelto la cabeza hacia la boca del rÃo-. Allà hay alguien que, al parecer, quiere dirigirse hacia nosotros.
