Sandokan el Rey del Mar
Sandokan el Rey del Mar -Que rige bien su reino, sobre todo desde que recibió la visita de un almirante de la escuadra inglesa de la China, que le invistió con el poder supremo por encargo de la reina de Inglaterra.
-¡SerÃa cosa de haber visto los honores que habrán rendido al almirante!
-No, señor Held; los honores los tuvo que hacer él, ofreciendo a la colonia un banquete pantagruélico, que aún recuerdan con gran placer los glotones de la isla; y al banquete siguieron muchos regalos, entre ellos el de una bandera inglesa, que Griell conserva.
-Ardo en deseos de ver ese reinecito. Supongo que nos dispensarán una buena acogida -dijo el doctor.
-Lo dudo -respondió Yáñez -, porque a esos isleños no les interesa que disminuya su provisión de carbón, que ellos consumen en gran parte, Sin embargo, lograremos calmarlos, teniendo, como tenemos, argumentos muy persuasivos. Estamos en guerra y se la haremos, sin excepción alguna, a todos los súbditos ingleses.