Sandokan el Rey del Mar
Sandokan el Rey del Mar -Que llevamos víveres al fortín de Macrae -contestó el Portugués, que había encendido otro cigarrillo. -¡Realmente, parece que nuestra chalupa va cargada de todo cuanto Dios ha creado!
-Y así que hayamos Puesto borda con borda, ¿caeremos sobre ellos?
-Sí, señor Horward. Nosotros los piratas no vacilamos jamás en tirarnos a fondo enseguida. Sí es una chalupa de vapor, usted se encargará de ponerla rápidamente en presión, de ese modo los remolcaremos enseguida, después de haber dado el golpe.
-¿Confía usted en el resultado?
-Plenamente, señor Horward. Dentro de dos horas, Tremal-Naik y Damna estarán a bordo de nuestro buque: yo se lo aseguro.
-¡Ustedes son admirables!
-¡Cómo que estamos acostumbrados a correr toda clase de peligros y aventuras! -contestó el portugués-. También ustedes los americanos tienen buena sangre en las venas.
-¡Oh!
De aquella embarcación, que todavía no podía precisarse bien si era un prao o una chalupa, salió una voz que gritó:
-¿Quién vive?
-¡Somos amigos, que llevamos víveres al fuerte de Macrae!
