Un drama en el Oceano Pacifico
Un drama en el Oceano Pacifico Los marineros retiraron el cabo, a cuyo extremo se había agarrado el náufrago. Una cabeza que desapareció bajo las aguas salió a flote después de algunos instantes. El capitán cogió al desgraciado por los hombros y levantándole, como si hubiera sido un niño, lo depositó en el puente.
El desconocido permaneció algunos momentos en pie, mirando con ojos de espanto a todo lo que le rodeaba; en seguida articuló con apenas inteligible voz la palabra «gracias», y cayó entre los brazos del segundo, que estaba a su lado.
—¡Muerto! —exclamó miss Ana.
—No, su corazón late —respondió Collin.
—Llevémosle a popa.
—Sí, miss.
—Y ¿el otro? —preguntó un marinero—. En la balsa había dos hombres.
—Busquémosle —dijo el capitán.
Los marineros se lanzaron a las bordas; era demasiado tarde. La balsa, destrozada contra los flancos del buque, había desaparecido con el segundo náufrago.