Un drama en el Oceano Pacifico
Un drama en el Oceano Pacifico EL ASALTO DE LOS TIGRES
No hay nada más horrible que el incendio de un buque en alta mar.
Parece imposible que un cuerpo completamente rodeado de agua pueda ser destruido así, cuando lo más lógico sería que la misma abundancia del líquido elemento apagara el fuego. Y, sin embargo, son raros los casos en que un buque puede salvarse cuando se declara a bordo un incendio.
Los esfuerzos de la tripulación resultan casi siempre ineficaces para poner un freno al destructor elemento. Las bombas funcionarán sin descanso, la energía de los hombres no se abatirá un momento, los torrentes de agua caerán sin cesar en las entrañas del buque, pero el fuego crecerá siempre, porque ha prendido en una armazón de madera y en ella está prisionero, aunque por fuera la bañen las aguas. Si el exterior es incombustible, el interior, siempre seco y compuesto de materias combustibles, forma un medio perfectamente adecuado para que el fuego crezca siempre.