Un drama en el Oceano Pacifico
Un drama en el Oceano Pacifico SOBRE LOS RESTOS DEL BUQUE
Como puede calcularse, la propuesta del capitán era temeraria, porque los tigres son, sin duda, los animales más valientes del mundo y sólo en muy raras ocasiones temen al hombre, arrojándose con audacia loca contra los cazadores sin reparar ni en el número ni en sus armas.
Sin embargo, era preciso hacer lo que el capitán había decidido, porque el tigre podría mantenerse en su escondite doce y aun veinticuatro horas, prolongando así la inacción del capitán y de sus compañeros un espacio de tiempo en el que no hubieran podido resistir el hambre ni la sed.
Tomadas convenientemente sus precauciones, los tres hombres se dejaron caer poco a poco sobre cubierta, llevando consigo las carabinas y abundante cantidad de municiones.
El tigre, que sin duda los espiaba desde su escondite, al verlos poner el pie en el puente hizo oír un gruñido amenazador.
—No hay que cometer imprudencias —dijo el capitán a sus dos compañeros—. Permaneced cerca de mí y tratad de no errar el tiro.
Parapetados entre las cajas y barriles que había sobre cubierta, el capitán y los otros llegaron hasta unos diez pasos del castillo de proa.
