Yolanda, la hija del Corsario Negro
Yolanda, la hija del Corsario Negro UN DUELO TERRIBLE
Viendo entrar a aquellos tres personajes, dos de ellos armados de espada y arcabuz, los jugadores se habían puesto rápidamente en pie.
El que parecía gentilhombre era de alta estatura, delgado como un vizcaíno, con las piernas y los brazos extremadamente largos, y podría tener unos cuarenta años.
Su rostro, de líneas duras y angulosas y con los ojos grises de mirada viva, no era simpático.
El otro, el que debía de ser soldado, era bajo de estatura y bronceado como un indio, o, por lo menos, como un mestizo.
Tenía ojos muy negros y facciones menos duras que su compañero, aunque su rostro recordaba algo el del jaguar.
—¿Cuál de vosotros se llama el capitán Valera? —preguntó Carmaux, descubriéndose con fina cortesía.
—¡Yo soy! —repuso el hombre delgado mirándole de pies a cabeza—. ¿Y vos, quién sois?
—¿Os interesa saberlo?
—¡Sí, antes de echaros de aquí a puntapiés!
—¡Ah! ¡Eso me parece algo difícil, señor mío! —dijo riendo el filibustero—. Tengo, pues, el honor de deciros que somos dos corsarios a las órdenes del capitán Morgan.