¿Me hablas a mí?
¿Me hablas a mí? Desde sus orígenes, la retórica ha sido objeto de desconfianza. Platón la calificó como un arte al servicio de la apariencia y no de la verdad, denunciando que podía ser utilizada para convencer incluso en ausencia de justicia o conocimiento. Esta crítica ha persistido, vinculando a la retórica con la superficialidad y el oportunismo. - Ejemplo: En política, la retórica a menudo se percibe como palabrería vacía cuando no está respaldada por acciones tangibles. - La paradoja de la antirretórica: Quienes atacan a la retórica como herramienta manipuladora también la emplean, utilizando técnicas persuasivas para desacreditar a sus oponentes.