La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios No entendieron esto algunos, engañados por la palabra ambigua griega, y así no lo interpretaron contra el Señor, sino ante el Señor, pues la palabra ἐνατίον significa «ante» y «contra». Así se encuentra esta palabra en el salmo: Lloremos ante el Señor, que nos ha creado17, y en el libro de Job, donde se dice: Vuelves contra Dios tu furor. Y así debe interpretarse este gigante cazador contra el Señor18. ¿Qué se quiere significar por el nombre de cazador, sino engañador, opresor, exterminador de los animales terrestres? Trataba de levantar con sus pueblos contra el Señor una torre, símbolo de la impía soberbia. Con razón queda castigado el torcido afecto con el fracasado efecto. ¿En qué consistió el castigo? Como el poder del que manda se realiza por la palabra, en ella fue condenada la soberbia: no se entendía quien mandaba al hombre, como tampoco él quiso entender y obedecer el mandato de Dios. Así quedó disuelta aquella conspiración, separándose cada uno de quien no comprendía y juntándose con quien podía hablar. Por las lenguas se dividieron los pueblos, dispersándose por las tierras como le plugo al Señor, que se sirvió para esto de modos ocultos fuera de nuestro alcance.
CAPÍTULO V
Baja el Señor para confundir la lengua de los que construían la torre