La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios CAPÍTULO VIII
¿Salieron algunas clases de hombres monstruosos de la descendencia de Adán o de los hijos de Noé?
1. Se plantea también otra cuestión: ¿puede admitirse que de los hijos de Noé, o más bien del primer hombre, del que ellos nacieron, se hayan propagado algunas clases de hombres monstruosos que nos refiere la historia de los pueblos? Tales son, por ejemplo: que algunos tienen un solo ojo en medio de la frente; que otros tienen las plantas de los pies vueltas hacia atrás; otros con la naturaleza de ambos sexos, el pecho derecho del varón y la mama izquierda de la mujer, y que uniéndose alternativamente engendran y dan a luz; otros no tienen boca, y viven respirando sólo por la nariz; otros hay de estatura de un codo, a quienes los griegos, por ser tan pequeños, han llamado pigmeos; en otras partes, las mujeres conciben a los cinco años, y no viven más de ocho.
También se dice que hay un pueblo donde tienen una sola pierna en los dos pies, que no doblan la corva, y son de admirable rapidez; los llaman esciópodos, porque en el verano echados boca arriba se protegen con la sombra de los pies. Hay otros sin cabeza, que tienen los ojos en los hombros. Y, finalmente, toda esa caterva de hombres o especies de hombres pintados en los mosaicos del puerto de Cartago, tomados de libros de curiosa historia. ¿Qué diré de los cinocéfalos, cuyas cabezas y ladrido de perro delatan más bien animales que hombres?