La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios 3. Todavía queda otra dificultad: ¿cómo Héber y su hijo Fálec pudieron dar origen a dos pueblos si los dos tuvieron una sola lengua? En verdad, uno solo es el pueblo hebreo propagado desde Héber hasta Abrahán, y desde éste luego hasta llegar a convertirse en el gran pueblo de Israel. ¿Cómo, pues, todos los hijos que se mencionan de los tres hijos de Noé fundaron sendos pueblos, si no los fundaron Héber y Fálec? Lo más probable es que el famoso gigante Nebrot se haya fundado un pueblo suyo, pero fue mencionado aparte de modo más señalado por su poder y su fuerza corporal, manteniéndose el número setenta y dos de pueblos y de lenguas. Fálec, en cambio, fue mencionado no atendiendo al pueblo que fundó (pues su pueblo es el hebreo y ésa es también su lengua), sino por lo señalado de la época, ya que en sus días se dividió la tierra. Tampoco debe sorprendernos cómo alcanzó el gigante Nebrot el tiempo de la fundación de Babilonia y de la confusión de lenguas, que originó la división de los pueblos. Aunque Héber es el sexto después de Noé, y aquél el cuarto, pudieron llegar durante su vida a coincidir en el tiempo. Sucedió esto porque vivían más cuando las generaciones eran menos, y menos cuando las generaciones eran más; o también, porque nacían más tarde cuando había pocos, y más pronto cuando había muchos.