La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios Los dos eran de edad avanzada, como atestigua la Escritura; pero aquélla, además, era estéril y privada ya de la menstruación, por lo cual no podía tener hijos aunque no hubiera sido estéril. Si una mujer es de edad muy avanzada, pero aún tiene la menstruación, puede tener hijos con un joven, no con un anciano; aunque pueda ese anciano engendrar con una mujer joven, como pudo Abrahán, después de muerta Sara, hacerlo con Cetura, que estaba en la flor de su vida.
Esto es lo que pondera el Apóstol como maravilloso, y a esto se refiere al decir que su cuerpo estaba ya muerto73; porque no podía engendrar en aquella edad de cualquier mujer que se encontrara en las últimas de su capacidad de engendrar. Hemos de entender, en efecto, que el cuerpo estaba muerto para alguna función, no para todas en absoluto; si lo estuviera para todas sería, más que la vejez de un viviente, el cadáver de un muerto.
Aunque también suele resolverse la cuestión de haber Abrahán engendrado de Cetura después, diciendo que el beneficio de engendrar que recibió de Dios se continuó aun después de la muerte de su esposa. A mí, en cambio, me parece preferible la solución que hemos seguido, porque realmente un viejo centenario de nuestros días no puede engendrar de mujer alguna, pero lo podía entonces, cuando vivían tanto los hombres, que los cien años no hacían a un hombre viejo decrépito.
CAPÍTULO XXIX