La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios Por lo que se refiere al Cantar de los Cantares, es una especie de placer de almas santas en las bodas de aquel rey y aquella reina de la ciudad, es decir, Cristo y la Iglesia. Pero este placer está envuelto en velos alegóricos con el fin de que sea deseado con más ardor y manifestado con mayor satisfacción, y aparezca el esposo, a quien se dice en el mismo cántico: Los justos te aman122; y la esposa que oye: La caridad en tus delicias123.
Pasamos muchas cosas en silencio por la premura en acabar esta tarea.
CAPÍTULO XXI
Reyes sucesores de Salomón, tanto en Judá como en Israel