La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios El motivo del nombre de Atenas, nombre que procede de Minerva, que en griego se llama 'Aqhna, nos lo explica Varrón así: apareció allí de repente un olivo, y saltó en otro lugar agua; estos prodigios conmovieron al rey, que envió a Apolo de Delfos a preguntar cuál era su significado y qué había de hacer. Respondió aquél que el olivo significaba a Minerva y el agua a Neptuno, y que en manos de los ciudadanos estaba de cuál de los dos dioses, cuyas eran aquellas señales, había de tomar el nombre la ciudad. Recibido este oráculo, Cécrope convocó a votación a todos los ciudadanos de uno y otro sexo (entonces había la costumbre en aquel pueblo de que también las mujeres tomaran parte en las consultas públicas). Y así, convocada la multitud, los hombres dieron el voto a Neptuno, y las mujeres a Minerva, y como había una mujer más, triunfó Minerva.