La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios Luego, en cumplimiento de aquella profecía: De Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra del Señor94, y según los anuncios de Cristo el Señor, cuando, después de la resurrección, ante la admiración de sus discípulos les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras, y añadió: Así estaba escrito: El Mesías padecerá, resucitará al tercer día, y en su nombre se predicará el arrepentimiento y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén95; y también cuando de nuevo les respondió al preguntarle sobre su última venida: No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha reservado a su autoridad. Pero recibiréis una fuerza, el Espíritu Santo, que descenderá sobre vosotros, para ser testigos míos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta en los confines de la tierra96. Según todos estos anuncios, la Iglesia comenzó a difundirse por Jerusalén, y habiendo recibido la fe muchos en Judea y Samaria, se propagó a otros pueblos, anunciándoles el Evangelio aquellos que, como antorchas encendidas, había Él preparado con su palabra y había encendido con el Espíritu Santo. Les había dicho, en efecto: No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma97. Claro que para que no cedieran por su frialdad al temor, estaban abrasados en el fuego de la caridad.