La Ciudad de Dios

La Ciudad de Dios

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Toda utilización de las realidades temporales es con vistas al logro de la paz terrena en la ciudad terrena. En la celeste, en cambio, mira al logro de la paz eterna. Supongamos que fuésemos animales irracionales; nada apeteceríamos fuera de una ordenada armonía de las partes del cuerpo y la calma de las apetencias. Nada, pues, fuera de la tranquilidad de la carne y la abundancia de placeres, de manera que la paz del cuerpo favoreciese a la paz del alma. Porque si falta la paz del cuerpo, se pone impedimento a la del alma, carente de razón, al no poder lograr la calma de los apetitos. Ambos, principio vital y cuerpo, se favorecen mutuamente la paz que tienen entre sí, es decir, la del orden de la vida y de la buena salud. Los animales demuestran amor a la paz de su cuerpo cuando esquivan el dolor, y a la de su alma cuando buscan el placer de sus apetitos para saciar su necesidad. Del mismo modo, huyendo de la muerte evidencian claramente cuánto aman la paz que mantiene unidos alma y cuerpo.







👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker