La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios 2. Hay otro pasaje, cuando habla de la mezcla actual de buenos y malos y la posterior separación, que tendrá lugar, sin duda, el día del juicio; en dicho pasaje aduce la comparación del trigo sembrado al que se le ha echado encima cizaña. Dice al explicarles esta comparación a sus discípulos: El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los secuaces del Malo; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del mundo; los segadores son los ángeles. Lo mismo que la cizaña se entresaca y se quema, sucederá al fin del mundo; el Hijo del hombre enviará a sus ángeles, escardarán de su reino a todos los corruptores y malvados, y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el crujir de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. Quien tenga oídos, que oiga15. Cierto que aquí no nombra las palabras «juicio» o «día del juicio», pero con los hechos lo expresa con mucha más claridad y predice que sucederá al fin de los siglos.