La Ciudad de Dios
La Ciudad de Dios De lo cual hemos visto ya cumplidas tantas cosas, que con justa piedad confiamos tendrán lugar las demás. Éste es el camino recto para llegar a la visión de Dios y a la unión eterna con él, que se proclama y afirma en la verdad de las santas Escrituras. Los que no lo creen, y por ello no lo entienden, pueden ciertamente atacar esta verdad, pero no pueden derrocarla.
4. Por consiguiente, en estos diez libros, aunque quizá no hayamos satisfecho plenamente las esperanzas de algunos, sà creemos haber satisfecho, en cuanto se ha dignado ayudarnos el verdadero Dios y Señor, los deseos de otros, refutando las contradicciones de los impÃos, que prefieren sus dioses al Creador de la Ciudad Santa, que es el objeto de nuestro estudio.
De esos diez libros, los cinco primeros se escribieron contra aquellos que juzgan se debe dar culto a los dioses para recabar los bienes de esta vida; en cambio, los cinco últimos se dirigen a los que piensan se ha de conservar el culto de los dioses con vistas a la vida que vendrá después de la muerte.
A continuación, por tanto, como prometà en el primer libro, explicaré con la ayuda de Dios lo que pienso hay que decir sobre el origen, desarrollo y fines propios de las dos ciudades, que dijimos caminan tan Ãntimamente relacionadas entre sà en este mundo.
LA CIUDAD DE DIOS
CONTRA PAGANOS