Libre Albedrio - BAC - Libro III
Libre Albedrio - BAC - Libro III 43. ¡Ay de aquellos que te abandonan a ti, que eres su guía y que se extravían de tus caminos; que aman tus huellas, en vez de amarte a ti misma, y que se olvidan de tus enseñanzas! i Oh dulcísima luz, sabiduría del alma purificada! Tú no cesas de insinuarnos cuál es tu naturaleza y cuán grande eres, y que tus huellas son la hermosura de las criaturas. Hasta el mismo artista está como diciendo al espectador, sobre la belleza de tu obra, que no se detenga en ella por completo, sino que, contemplando con los ojos del cuerpo la hermosura de su obra artística, lo haga de modo que pase su afecto y amor al autor de la misma.
Los que aman tus obras en vez de amarte a ti son semejantes a aquellos hombres que, oyendo a un sabio de gran facundia, pierden el contenido principal de sus pensamientos, cuyos signos son las palabras que oyen, por poner demasiada atención y avidez en lo suave de su voz y en la estructura cadenciosa de los períodos.
¡Ay de los que se alejan de tu luz y se adhieren dulcemente a su propia oscuridad! Como si te volvieran las espaldas, hacen asiento en las obras de la carne, como en su propia sombra, y, sin embargo, aun lo mismo que allí les causa placer lo reciben del esplendor de tu luz.