Libre Albedrio - BAC - Libro III
Libre Albedrio - BAC - Libro III Todos éstos, si se dejaran aconsejar, es indudable que, al pensar en este ser óptimo, el más justo y poderoso, creerÃan sin dificultad que la bondad, la justicia y potencia de Dios es mucho mayor que todo lo que ellos pueden suponer. Y luego, vueltos a sà mismos, entenderÃan como un deber el dar gracias a Dios, incluso en el caso de que hubiera querido darles un ser inferior al que tienen, y con todo su corazón y con todas las fuerzas de su alma clamarÃan: Yo dije, Señor, ten misericordia de mÃ; salva mi alma, porque pequé contra ti¹.
AsÃ, serÃan conducidos al templo de la sabidurÃa por las vÃas ciertas e infalibles de la divina misericordia. De suerte que, ni envanecidos por los nuevos descubrimientos ni disgustados por los que no han logrado encontrar, quedarÃan más capacitados para ulteriores investigaciones, y, reconociendo su ignorancia, procederÃan con más cautela en lo sucesivo.
Mas en cuanto a ti, que, según creo, no dudas de ninguna de estas verdades, mira cuán fácilmente voy a responder a cuestión tan importante, en cuanto me hayas consultado a las pocas cosas que te voy a preguntar
La presciencia divina no anula nuestra libertad