Libre Albedrio - BAC - Libro III
Libre Albedrio - BAC - Libro III Ag: —Si, pues, conoce cuál ha de ser mañana tu voluntad, prevé igualmente cuáles han de ser las voluntades de todos los hombres existentes y futuros, y con mucha más razón prevé qué es lo que ha de hacer de los justos y de los malvados.
Ev: —Claro que sĂ; si digo que Dios tiene presciencia de todas mis acciones, con mucha más razĂłn tengo que decir que la tiene de las cosas propias y que sabe ciertĂsimamente quĂ© es lo que ha de hacer.
Ag: —¿Y no temes que alguien te pueda contestar diciendo que si todo cuanto es objeto de la presciencia divina ha de suceder por necesidad v no libremente, sĂguese que Ă©l mismo hará por necesidad v no libremente todo cuanto haya de hacer?
Ev: —Al decir que sucede por necesidad todo lo que Dios prevé que ha de suceder, me fijaba sólo en aquellas cosas que pasan en las criaturas, y no lo que pasa en él, pues en Dios las cosas no comienzan a ser ni dejan de ser, sino que son eternas.
Ag: —Dios no actúa, por tanto, en sus criaturas.
Ev: —El determinó de una vez para siempre cómo ha de desarrollarse el orden universal que estableció, y nada dispone nunca por un acto nuevo de su voluntad.
Ag: —¿Acaso no hace a nadie feliz?
Ev: —SĂ, ciertamente.
Ag: —Lo hace cuando el hombre llega a serlo.
Ev: —Asà es.