Libre Albedrio - BAC - Libro III
Libre Albedrio - BAC - Libro III Ni nos debe inducir a opinar lo contrario el dictamen de los que, abrumados por la desgracia, se han dado muerte a sí mismos: porque o recurrieron a lo que consideraron mejor, y, en este caso, cualquiera que haya sido su modo de pensar, no contradice nuestro razonamiento; o creyeron que de este modo vendrían a no ser absolutamente nada, en cuyo supuesto es claro que mucho menos nos debe inducir el ejemplo de los que equivocadamente eligen el no ser absolutamente nada. ¿Cómo, en efecto, seguir en la elección a quien, si pregunto qué ha elegido, me responde que ha elegido la nada? Pues a quien elige no ser, se le convence sin duda, aunque se resista a confesarlo, de que elige la nada.
23. No obstante, expondré, en cuanto me sea posible, mi pensamiento sobre toda esta materia.
A mi modo de ver, ningún suicida, o que de alguna otra manera desea morir, está convencido de que después de la muerte no será nada, aunque hasta cierto punto opine así; porque, en efecto, la opinión tiene su fundamento o en el error o en la verdad en que se halla el que raciocina o cree, mientras que el sentimiento se funda en el hábito o en la naturaleza.Puede darse el caso de que uno sea nuestro modo de opinar y otro nuestro sentimiento íntimo; esto, fácilmente se colige de que en la mayor parte de los casos estamos convencidos de que debemos hacer una cosa y nos place hacer todo lo contrario.