Libre Albedrio - BAC - Libro III
Libre Albedrio - BAC - Libro III San Agustín de Hipona
I 1. Evodio: —Dime, por favor, ¿puede ser Dios el autor del mal?
Agustín: —Te lo diré, si antes me dices tú a qué mal te refieres, porque dos son los significados que solemos dar a la palabra mal: uno, cuando decimos que «alguien ha obrado mal»; otro, cuando afirmamos que «alguien ha sufrido algún mal».
Ev: —De uno y otro lo deseo saber.
Ag: —Siendo Dios bueno, como tú sabes o crees, y ciertamente no es lícito creer lo contrario, es claro que no puede obrar mal. Además, si confesamos que Dios es justo —y negarlo sería una blasfemia—, así como premia a los buenos, así también castiga a los malos; y es indudable que las penas con que los aflige son para ellos un mal.
Ahora bien, nadie es castigado injustamente, como nos vemos obligados a confesar, pues creemos en la providencia divina, reguladora de cuanto en el mundo acontece. Síguese, pues, que de ningún modo es Dios autor del primer género de mal, y sí del segundo.
Ev: —¿Y hay otro autor de aquel primer género de mal, del que está averiguado que no es Dios el autor?
