Libre Albedrio - BAC - Libro III
Libre Albedrio - BAC - Libro III A la segunda, antes de pecar, le ha sido igualmente confiado el altísimo cargo de mantener todas las cosas dentro del orden, mas no por sí sola, sino en unión de la primera, por la razón de haber sido previsto su pecado. Los seres espirituales pueden, efectivamente, unirse entre sí sin acumulación y separarse sin disminución, de tal modo que el superior no recibe ayuda en el fácil desenvolvimiento de su actividad cuando a él se une el inferior, ni experimenta dificultad si de él se separa, abandonando su deber por el pecador; porque las criaturas espirituales, aunque cada una tuviera su cuerpo, no se unen mediante espacios y masas de cuerpos, sino por la semejanza de afectos, y se desunen por la desemejanza.
34. En los cuerpos inferiores y mortales después del pecado, el alma bien ordenada gobierna a su cuerpo, no absolutamente a su arbitrio, sino de acuerdo con las leyes universales. Sin embargo, no por eso es dicha alma inferior a los cuerpos celestes, a los cuales están sujetos los terrenos. Un vestido de paño de un siervo condenado es muy inferior al de un siervo benemérito y de mucho valimiento ante su señor; pero el siervo mismo, por ser hombre, es mejor que cualquier vestido, por bueno que sea.