Libre Albedrio - BAC - Libro III

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También es un hecho común, que fácilmente pueden observar todos, que una naturaleza superior corrompa a la inferior, no por otro fin, sino para satisfacer sus necesidades naturales o para reparar el desorden de la justicia atropellada, cuando, por ejemplo, se castigan los delitos, y en este sentido dijo el Apóstol: Si alguien profana el templo de Dios, él mismo será destruido por Dios6; o bien en virtud del orden de las cosas mudables, que se suceden siguiendo las leyes sapientísimas dadas al universo según el grado de fuerza de cada una de sus partes.

Supongamos, por ejemplo, que la claridad del sol perjudica a los ojos demasiado débiles, y, por tanto, incapaces de soportar la acción de la luz; en este caso no se ha de suponerque el sol los altera para suplir la deficiencia de su luz, o que lo hace por algún vicio suyo propio; ni tampoco se ha de censurar a los ojos que, obedeciendo a la voluntad de su dueño, se abrieron cara al sol, ni tampoco a la luz que los mortifica.

Por tanto, de todas las especies de corrupción es vituperable justamente sólo aquella que es viciosa. A todas las demás, o ni siquiera debería dárseles el nombre de corrupción, o al menos, por lo mismo que no son viciosas, no se las debe tener por dignas de censura; pues la misma palabra vituperio se cree trae su origen de haberse adaptado y atribuido solamente al vicio.


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