Libre Albedrio - BAC - Libro III
Libre Albedrio - BAC - Libro III Ag: —Ya conoces, pues, lo que habías dicho que ignorabas: que no todo viviente sabe que vive, aunque todo el que sabe que vive, necesariamente vive.
17. Ev: —Ya no me cabe duda. Continúa lo que habías comenzado: ya he visto con claridad que una cosa es vivir y otra muy distinta saber que se vive.
Ag: —¿Y cuál de estas cosas te parece más digna?
Ev: —¿Cuál te parece a ti, sino la ciencia de la vida?
Ag: —Dices que te parece que es mejor la ciencia de la vida que la misma vida; ¿o tal vez quieres decir que la vida más elevada y pura consiste en la ciencia, que sólo pueden alcanzar los dotados de inteligencia? ¿Y qué es entender, sino vivir, por la luz misma de la mente, una vida más noble y perfecta? Por lo que, si no me engaño, no has preferido a la vida ninguna otra cosa distinta de la misma vida, sino una vida mejor a cualquier vida.
Ev: —Muy bien has entendido y explicado mi pensamiento, si es que la ciencia no puede ser mala alguna vez.
Ag: —Eso creo yo firmemente; a no ser que, tomando una palabra por otra, confundamos la ciencia con la experiencia. El experimentar no siempre es un bien, como, por ejemplo, experimentar suplicios. Pero la que propia y verdaderamente llamamos ciencia, porque se adquiere por la razón y la inteligencia, ¿cómo puede ser mala?
Ev: —Veo también esta diferencia; sigue adelante.