Libre Albedrio - BAC - Libro III
Libre Albedrio - BAC - Libro III Ag: —Ahora bien, es claro que de las mismas cosas unos hacen buen uso y otros malo; como también lo es que quien hace mal uso, de tal modo las ama y se compromete con ellas, que queda sometido a las cosas que precisamente debÃan estarle a él sometidas; mira ya como un bien para sà las cosas a cuya ordenación y buen uso él debiera contribuir. En cambio, el que usa bien de ellas, demuestra que son buenas ciertamente, pero no para él, ya que no le hacen a él bueno ni mejor, sino las hace él a ellas, y que, en consecuencia, no se adhiere a ellas por amor, ni las considera como parte de su alma, consecuencia esta de tenerles amor. Y asÃ, cuando comiencen a faltarle o desvanecerse, no le causará pena su pérdida ni le manchará su corrupción, sino que estará muy por encima de ellas y dispuesto a poseerlas y administrarlas cuando fuere necesario, y más dispuesto a perderlas y no tenerlas.
Siendo todo esto asÃ, como digo, ¿piensas tú que se debe condenar la plata y el oro por causa de los avaros, los manjares por causa de los glotones; el vino por causa de los beodos; la hermosura de las mujeres por causa de los libertinos y adúlteros; y asà todas las demás cosas, sobre todo viendo, como vemos, por ejemplo, que el médico hace buen uso del fuego y un envenenador abusa criminalmente del pan?
Ev: —Es muchÃsima verdad que no son las cosas mismas las condenables, sino los hombres que abusan de ellas.