Libre Albedrio - BAC - Libro III
Libre Albedrio - BAC - Libro III Ev: —Lo último que has dicho me indica suficientemente qué es lo que deberÃa responderle. Porque, aunque fuera él el hombre más absurdo, seguramente me concederÃa que con el hombre falso y contumaz no se debe discutir absolutamente nada, y menos de cuestión tan importante. Y una vez que me hubiera concedido esto, él serÃa el primero en pedirme que creyera en su buena fe al querer saber esto, y que tocante a esta cuestión no habÃa en él falsÃa ni contumacia alguna.
Entonces le demostrarÃa lo que juzgo que a cualquiera es facilÃsimo demostrar: ya que él quiere que , sin conocerlos, otro crea en los sentimientos ocultos de su alma, que sólo él conoce, también él crea en Dios en virtud de los libros de tan grandes varones, que dejaron testimonio en sus escritos de haber vivido con el Hijo de Dios. Tanto más cuanto que ellos escribieron haber visto tales cosas que, de no existir Dios, no podrÃan en modo alguno haber sucedido ; y serÃa necio en extremo este hombre si pretendiera echarme a mà en cara el haberles yo creÃdo a ellos, ya que desea que le dé fe a él. Y si esta actitud de credibilidad no la encuentra reprensible, ¿Qué excusa iba a tener para no imitarla?