Libre Albedrio - BAC - Libro III
Libre Albedrio - BAC - Libro III VII 15. Ag: —Lo haré; pero antes dime si mis sentidos corporales son los mismos que los tuyos, o si, por el contrario, los mÃos no son sino mÃos, y los tuyos no son sino tuyos; porque si asà no fuese, no podrÃa ver con mis ojos cosa alguna que no vieras tú también.
Ev: —Confieso en absoluto que. si bien son de la misma naturaleza, sin embargo, cada uno tenemos nuestros sentidos propios, v.gr., el de la vista, el del oÃdo o cualquiera de los restantes. Un hombre, en efecto, puede no sólo ver, sino también oÃr lo que otro no ve ni oye, y percibir por cualquiera otro mentido algo que no percibe otro hombre. Por donde es evidente que tus sentidos no son sino tuyos y que los mÃos no son sino mÃos.
Ag: —¿Me responderÃas lo mismo respecto de aquel otro sentido interior, o me responderÃas otra cosa diferente?
Ev: —Nada ciertamente diferente; porque, en efecto, mi sentido interior percibe mis sensaciones, y el tuyo percibe las tuyas; y ésta es la razón de que muchas veces, al ver otro alguna cosa, nos pregunta si nosotros la vemos también, porque nosotros somos los que sentimos si vemos o no vemos y no el que nos pregunta.
Ag: —Y respecto a la razón, ¿no tiene cada uno la suya? Porque a veces puede suceder que yo entienda algo que tú no entiendes, y que no sepas si le entiendo, y yo sà lo sepa.
