La vida de Dominguito
La vida de Dominguito La estátua de D. ValentÃn Alsina está á poca distancia, buscando al parecer por lo meditabundo y preocupado, la solución del problema de su patria, que por las contracciones del semblante, parece no encontrar todavia — establecer sólidamente la libertad en el gobierno, con la riqueza y la civilización.
Alejéme de estos lugares poblados de recuerdos, de fragmentos de nuestra historia y pasado por delante del sepulcro de Rivadavia, de Brown de Juan de la Peña, el maestro de escuela, porque en este sonambulismo del espÃritu, he adquirido la facultad de no ver sino lo que entra en el cuadro de mi propia vida, interrogo mis propias fuerzas, pido á mi espÃritu la solución buscada, y cuando ¡eureka! ya la tengo en las manos, siento que el impulso de la voluntad se detiene, que mis ombros se paralizan, y que una comezón en las plantas me anuncia que como aquellas ninfas castigadas por dioses celosos ó irritados, me arraigo en el suelo, me endurezco y consolido, mis facciones toman el aspecto griego del arte y me convierto en monumento del Cementerio…

Benita MartÃnez Pastoriza de Sarmiento.
Retrato realizado en San Juan durante su juventud.