El arte de sobrevivir
El arte de sobrevivir La diferencia básica entre la juventud y la vejez consiste en que aquella tiene ante sí la perspectiva de la vida y esta la de la muerte; que, por tanto, aquella posee un breve pasado y un amplio futuro, y esta al revés. La vida en los años de la vejez se asemeja al quinto acto de una tragedia: se sabe que un desenlace trágico se avecina, pero aún no se sabe cómo será. Ciertamente, cuando se es mayor, ya solo se tiene la muerte ante sí; pero cuando se es joven, se tiene la vida por delante y uno se pregunta, en último término, cuál de las dos cosas será más preocupante y si, visto en general, no será la vida algo que es mejor tener a nuestras espaldas que delante de nosotros. Ya lo dice Kohelet (7,2): «El día de la muerte es mejor que el día del nacimiento». Querer poseer una vida larga es, en cualquier caso, un deseo temerario.[83]