El arte de sobrevivir
El arte de sobrevivir Puesto que la comprensión infinitamente importante de que la indestructibilidad de nuestro verdadero ser por obra de la muerte se basa por completo en la diferencia entre fenómeno y cosa en sÃ, ahora quisiera poner precisamente esta distinción bajo la luz más clara al explicarla sirviéndome del opuesto de la muerte, es decir, de la génesis de los seres animales, o sea, la procreación. Pues esta, igual de misteriosa que la muerte, nos presenta de la forma más inmediata posible la contraposición fundamental entre el fenómeno y la esencia en sà de las cosas, esto es, entre el mundo como representación y el mundo como voluntad, asà como también la total heterogeneidad de las leyes de ambos.[198]
Ahora bien, la muerte es, además de todo, la gran oportunidad de dejar de ser yo; feliz aquel que la aprovecha. Durante la vida, la voluntad humana carece de libertad: sobre la base de su carácter imperturbable, su obrar se desarrolla con necesidad, atado a la cadena de los motivos. Resulta que cada uno guarda recuerdo de muchas cosas hechas de las que no se siente satisfecho. Pero por mucho que viviera más, en virtud de la imperturbabilidad de su carácter, se comportarÃa siempre de la misma manera. De acuerdo con esto, debe dejar de ser lo que es para poder brotar como algo nuevo y diferente del germen de su esencia. La muerte suelta estas ataduras: la voluntad queda libre de nuevo.[199]
