El mundo como voluntad y representacion I
El mundo como voluntad y representacion I Se limitan inmediatamente: donde comienza el objeto, cesa el sujeto. El carácter común de esos lÃmites se muestra precisamente en que las formas esenciales y universales de todo objeto: tiempo, espacio y causalidad, pueden ser descubiertas y plenamente conocidas partiendo del sujeto y sin conocer siquiera el objeto; es decir, en lenguaje kantiano, se hallan a priori en nuestra conciencia. Haber descubierto eso constituye un mérito principal de Kant, y de gran magnitud. Yo afirmo además que el principio de razón es la expresión común de todas aquellas formas del objeto que nos son conocidas a priori, y que todo lo que conocemos puramente a priori no es sino justamente el contenido de aquel principio y lo que de él se sigue, asà que en él se expresa todo nuestro conocimiento a priori. En mi tratado Sobre el principio de razón he mostrado detenidamente cómo cualquier objeto posible está sometido a él, es decir, se encuentra en una relación necesaria con otros objetos, por un lado como determinado y por otro como determinante: eso llega hasta el punto de que la completa existencia de todos los objetos, en la medida en que son objetos, representaciones y nada más, se reduce totalmente a aquella relación necesaria entre ellos, no consiste más que en ella, o sea, es totalmente relativa: enseguida hablaré más de esto. Además, he mostrado que, conforme a las clases en las que se dividen los objetos según su posibilidad, aquella relación necesaria expresada en general por el principio de razón aparece en diferentes formas; con lo cual se confirma a su vez la correcta clasificación de aquellas clases. Todo lo dicho allá lo doy aquà por conocido y presente al lector: pues, si no se hubiera dicho ya, tendrÃa aquà su necesario lugar.