El mundo como voluntad y representacion I
El mundo como voluntad y representacion I Quien a partir de mi tratado introductorio haya llegado a tener clara la completa identidad del contenido del principio de razón en la diversidad de sus formas, estará también convencido de lo importante que es para la comprensión de su esencia íntima el conocimiento de la más simple de sus formas, que hemos visto ser el tiempo. Así como en él cada instante solo existe en la medida en que ha exterminado el anterior, su padre, para ser a su vez exterminado con la misma rapidez; así como el pasado y el futuro (al margen de las consecuencias de su contenido) son tan vanos como cualquier sueño, mientras que el presente no es más que el límite inextenso e inestable entre ambos, de igual modo reconoceremos la misma nihilidad en todas las demás formas del principio de razón; y veremos que, como el tiempo, también el espacio y todo lo que existe en él a la vez que en el tiempo, o sea, todo lo que resulta de causas o motivos, no tiene más que una existencia relativa, solo existe por y para otro que es semejante a él, es decir, de la misma consistencia. En esencia esta visión es antigua: Heráclito se lamentaba en ella del eterno fluir de las cosas; Platón degradó su objeto como lo que siempre deviene y nunca existe; Spinoza lo designó como los meros accidentes de la única sustancia que existe y permanece; Kant opuso lo así conocido, en cuanto mero fenómeno, a la cosa en sí; por último, la antigua sabiduría hindú dice: «Es la Maya, el velo del engaño que envuelve los ojos de los mortales y les hace ver un mundo del que no se puede decir que sea ni que no sea: pues se asemeja al sueño, al resplandor del sol sobre la arena que el caminante toma de lejos por un mar, o también a la cuerda tirada que ve como una serpiente». (Esas comparaciones se repiten en innumerables pasajes de los Vedas y Puranas.) Lo que todos ellos quieren decir y aquello de lo que hablan no es sino precisamente lo que aquí consideramos: el mundo como representación, sometido al principio de razón.