El mundo como voluntad y representacion I
El mundo como voluntad y representacion I El curso de nuestra investigación ha hecho necesario intercalar la explicación de lo sublime aquÃ, donde la de lo bello no se habÃa completado más que a medias, en su aspecto subjetivo. Pues no era más que una especial modificación de ese aspecto subjetivo lo que distinguÃa lo sublime de lo bello. O bien el estado de puro conocimiento involuntario que toda contemplación estética supone y exige, al invitarnos y atraernos el objeto hacia él, se presenta como por sà mismo, sin resistencia y desapareciendo la voluntad de la conciencia; o bien tal estado no se suscita más que por una elevación libre y consciente sobre la voluntad, con la que el objeto contemplado tiene una relación desfavorable y hostil, y el dejarse llevar por ella suprime la contemplación estética: esta es la diferencia entre lo bello y lo sublime. Ambos no se distinguen esencialmente por el objeto, pues en todo caso el objeto de la contemplación estética no es la cosa individual sino la idea que aspira a revelarse en ella, es decir, la adecuada objetividad de la voluntad en un grado determinado: su correlato necesario, independiente como ella del principio de razón, es el sujeto puro del conocer, al igual que el correlato de la cosa individual es el individuo cognoscente, ubicados ambos en el terreno del principio de razón.
