El mundo como voluntad y representacion I
El mundo como voluntad y representacion I Entretanto, ahora, en este primer libro, lo consideramos todo únicamente como representación, como objeto para el sujeto: y al igual que todos los demás objetos reales, también el propio cuerpo, del que parte en cada cual la intuición del mundo, lo contemplamos exclusivamente desde el lado de la cognoscibilidad, desde el cual no es más que una representación. Ciertamente, la conciencia de cada uno, que se rebela ya contra la explicación de los demás objetos como mera representación, se resiste aún más si es el propio cuerpo el que ha de ser considerado una mera representación; lo cual se debe a que a cada uno la cosa en sà le es inmediatamente conocida en la medida en que se manifiesta como su propio cuerpo, pero solo indirectamente en la medida en que se objetiva en los demás objetos de la intuición. Pero el curso de nuestra investigación hace necesaria esa abstracción, esta forma de consideración unilateral, esta violenta separación de lo que existe esencialmente unido: por eso aquella resistencia se tiene que reprimir y apaciguar mientras tanto con la esperanza de que las consideraciones siguientes completarán la parcialidad de las actuales para llegar a un completo conocimiento de la esencia del mundo.
